¿Resulta todavía rentable poner gas en el automóvil?

El rápido aumento en los precios de la gasolina y el petróleo ha traido como consecuencia que las empresas de montaje de instalaciones de LPG para automóviles, vuelvan a estar a tope de trabajo. Aunque recientemente se ha dicho que el gas también es muy caro, y el montaje de la instalación de LPG no es rentable, la verdad es que todavía le permite ahorrar bastante anualmente, y mucho más en el trancurso de unos años. ¿Qué se debe tener en cuenta para tomar una decisión?

Kilometraje y tiempo de uso del automóvil

Si compramos un automóvil que planeamos usar durante los próximos años, y que va a estar en constante movimiento, instalar gas en el automóvil es una opción muy buena al cien por cien. Las instalaciones secuenciales modernas están básicamente libres de problemas y se puede confiar plenamente en ellas, especialmente en comparación con las primeras instalaciones de LPG de hace dos décadas. La instalación, que consta de electroválvulas, cilindro, reductor, riel del inyector, sensor de presión de gas y sistema de control es completamente segura para el automóvil y su conductor. Las instalaciones modernas de gas son un poco más caras, pero definitivamente merece la pena ese dinero. Las instalaciones más baratas pueden causar rápidamente un mal funcionamiento, lo que provocará que el automóvil deje de funcionar bien, incluso con gasolina. Por lo tanto, cuando decidimos instalar LPG, no merece la pena el ahorro en la instalación – el ahorro aparecerá más tarde, al conducir con gas sin ningún tipo de problemas. Es importante recordar que todos los vehículos que funcionan con LPG requieren un funcionamiento adecuado y un mantenimiento regular, tanto del motor como del sistema de combustible. La instalación de LPG en sí, también requiere mantenimiento y servicio.

¿Cómo comprobar si la instalación de gas merece la pena?

Es muy simple. Veamos cuántos litros de combustible consume nuestro automóvil a los 100 km. Multipliquemos la cantidad de litros de combustible por el precio por litro. A partir de ahí, observaremos cuánto nos cuesta la conducción durante 100 km. A continuación, comprobemos cuánto nos costaría conducir la misma distancia con gas. Cuando restemos el resultado de la conducción con gas de la del combustible, veremos cuánto podríamos ahorrar en cada 100 kilómetros recorridos. A su vez, cuando dividimos el precio del montaje de LPG por el ahorro obtenido, descubriremos cuántos kilómetros de conducción necesitamos para amortizar la instalación. Los siguientes kilómetros recorridos supondrán el ahorro que podremos embolsarnos en nuestros bolsillos.

Es necesario recordar que la instalación de gas requiere una dosis mínima de gasolina para un correcto funcionamiento (con el motor frío, después de arrancar el automóvil).